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Niños Transgénero: Qué deben hacer los papás

Testimonios
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Serena cumplirá ocho años en enero próximo, pero sólo hace cuatro que lleva su actual nombre. Su madre, Evelyn Silva, cuenta a La Hora que el nombre con el que la bautizaron cuando nació ahora pertenece al pasado, y Serena la reta cada vez que lo cuenta.

Serena nació con genitales masculinos, pero Evelyn cuenta que cuando tenía un año y medio y empezó a caminar, exploraba el mundo siempre con la tendencia de jugar con “cosas de niña”.

“A pesar de que tenía sus juguetes de niño y de que la vestíamos como uno, eso la incomodaba. Yo la vestía con su ropa y ella iba, se la quitaba y se vestía con la ropa de su hermana”, relata su madre.

“Nosotros decíamos que era una etapa, que se le iba a pasar, pero cuando empezó a ir al colegio era el mismo patrón. A pesar de ser tratada como niño, ella se comportaba como niña: se formaba en la fila de niñas, pintaba los dibujos que le daban a sus compañeras y ahí empieza el conflicto. Porque los demás no lo aceptan, no ven bien ese comportamiento y es cuando Serena empieza a preguntarse ¿por qué no puedo ser igual a todas?”, agregó.

Según relata Evelyn, eso ocurrió en 2013, cuando los casos de transexualidad en niños no eran comentados. Es así como comenzó a buscar en internet, a leer, a investigar, y empezó a observar más detenidamente a Serena.

“No era tanto la forma en que jugaba, sino el rol que adoptaba: siempre decía que era la mamá, la hermana, la profesora. En ese tiempo le preguntaba qué pensaba ser cuando grande y me decía que quería ser mujer”, explicó.

“Si un niño es muy propenso a la necesidad, en las vacaciones se les puede proponer ayudarlos a vivir en el género opuesto”.
Paz Quinteros, siquiatra socia de SOPNIA.

Finalmente, quien dio una respuesta para su comportamiento fue el pediatra, quien les recomendó buscar ayuda sicológica, pero no para Serena, sino que para sus padres.

Es así como la llevaron a tres sicólogos, donde uno le aconsejó que la obligara a ser más masculina, que tratara de mostrarle cosas de niño y que pasara más tiempo con el papá.

“Cerca de cuatro meses seguí esas indicaciones y al final ella empezó a sentirse muy mal, se despertaba todas las noches y preguntaba si mañana iba a despertar como una niña. Ahí me dije que esto no estaba funcionando, y así es que buscando ayuda llegué a una persona adulta transexual, quien junto a una sicóloga me confirmaron que Serena era una niña transexual”, dijo.
La experiencia que atravesó Evelyn junto a su familia la llevó a crear la Fundación Transitar, espacio donde visibilizan la transexualidad infantil, acompañando tanto a los niños como a sus familias en el proceso.

Según estimaciones de la fundación, en Chile habrían 150 casos aproximadamente de niños transgénero, 56 de los cuales han hecho el proceso de transición en Transitar.

El tema volvió a adquirir notoriedad luego que la semana pasada la Corte Suprema ordenó a la Clínica Alemana que reconociera la identidad de género de una niña de 6 años, y tal como solicitaron sus padres, decretó que el recinto debe modificar el nombre en su ficha médica (de niño a niña), pese a que aún no cambia en el Registro Civil. El tribunal argumentó el bien superior del niño.

Identidad

Janet Noseda, sicóloga especialista en género, magíster en sicología clínica y autora del libro LGBTI, explica que un niño es perfectamente capaz de afirmar cuál es su identidad sexual a los tres años.

“La identidad de género se muestra ya estable, es decir que no cambia, a los tres años más o menos. Entonces, un niño a los cuatro años de edad que es transgénero va a presentar conductas de querer vestirse con la ropa del sexo opuesto, va a llorar si le cortan el pelo, va a presentar problemas en la escuela por querer usar el otro baño, entre otras conductas”, explica la profesional.

El principal error ocurre cuando los padres, al no saber qué está pasando, los castigan u obligan a adoptar las conductas que corresponden con su sexo biológico.

“Hay pocos especialistas en el tema, pero en el fondo lo que se aconseja es que a los niños se les acompañe, que respeten su identidad de género primero, y que se confirme que es un niño transgénero, lo que se puede hacer con la visita a un sicólogo”, dice.

Noseda indica que siempre habrá padres que no van a aceptarlo, pero que es necesario que se piense en el bienestar superior del niño.

“En ese sentido los padres tienen que respetar la identidad de género del niño, subirse un poco al carro con ellos, ayudarlos, acompañarlos en su tránsito de género, pero nunca castigarlos o tratar de que esto retroceda, porque en el fondo la identidad de género se establece muy temprano, antes que la homosexualidad incluso, y no cambia”, destaca.

Sin embargo, no hay unanimidad en la comunidad científica. La doctora Paz Quinteros, socia de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (SOPNIA), a pesar de que confirma que la identidad de género se puede consolidar entre los tres y cuatro años, indica que a esto se le conoce como disforia de género, “que antes se llamaba transexualidad o trastorno de identidad de género”.

“La identidad de género se muestra ya estable, es decir que no cambia, a los tres años más o menos”.
Janet Noseda, sicóloga especialista en género.

“El niño puede presentar una disforia de género y un rechazo hacia las características propias, pero sólo entre el 6% y el 23% de las muestras de niños con disforia persiste con esta identidad. O sea, la mayoría a la larga no continúa como disfórico, sino que solamente son homosexuales: ya no hay rechazo a las características sexuales ni deseo de pertenecer al otro sexo, sino que se convierte en un tema de homosexualidad”, sostiene la siquiatra.

A pesar de eso, Noseda destaca que “la orientación sexual, como es la homosexualidad, tiene que ver con una atracción, hacia quien uno se siente atraído, mientras que la identidad de género tiene que ver con si me siento hombre o mujer. Entonces puede haber una persona transgénero que es heterosexual o personas transgénero que son homosexuales, igual que cualquier persona”.
“Son absolutamente distintos. La homosexualidad se presenta a los diez años más o menos, que es cuando ocurre el primer enamoramiento, cuando comienzan las atracciones hacia las otras personas. En cambio, la identidad de género es mucho antes, a los tres años está establecida”, asegura la sicóloga.

A pesar de las diferencias, ambas profesionales destacan que es muy importante apoyar al niño, evitando las prohibiciones. Noseda detalla que cuando se le obliga a adoptar la identidad de género “errónea”, el niño puede presentar depresión, intentos suicidas, crisis de pánico y trastornos de angustia.

Por su parte, la doctora Quinteros aconseja que “si un niño es muy propenso a la necesidad, en las vacaciones o los fines de semanas los padres pueden proponerles ayudarlos a vivir en el género opuesto, pero que en el periodo escolar vayan en algo neutro, en el género que les corresponde según el sexo biológico que tengan”.

Proyecto de  ley establece  requisitos  para menores  de edad

En 2013 ingresó al Congreso un proyecto de ley que reconoce y da protección al derecho a la identidad de género, por lo que permite que las personas transgénero modifiquen su sexo y nombre legal ante el Registro Civil. El texto ha tenido una lenta tramitación, fundamentalmente por la incorporación de menores de edad entre quienes pueden acceder a este cambio.

En el proyecto se contempla que los menores de 14 años hagan el trámite ante un tribunal de familia, con el consentimiento de un juez, y no en el Registro Civil como los adultos.
La solicitud debe ir acompañada de un informe de salud mental y otro sicológico, y se debe descartar que sean los padres u otros tutores quienes soliciten el cambio. Además, se debe acreditar un año de orientación o acompañamiento profesional para optar a la modificación.